¿Qué son? ¿Qué son?
Una radiografía de tórax utiliza radiaciones electromagnéticas para detectar problemas en el corazón o los pulmones. Su médico puede utilizarlas para determinar si usted tiene insuficiencia cardiaca o un pulmón colapsado. Esta radiografía también puede revelar otras alteraciones, como presencia de líquido en los pulmones, agrandamiento del corazón y neumonía. Su médico puede pedirle una radiografía de tórax si presenta tos persistente, dolor en el pecho, un murmullo en el corazón o dificultad para respirar.
¿Cómo me preparo?
Deberá quitarse la ropa de la cintura para arriba y ponerse una bata de hospital. Asimismo, deberá quitarse las joyas, el reloj y cualquier otro objeto de metal.
¿Cómo se realiza?
Un radiólogo le pedirá que se acueste sobre una mesa, o que se siente o se ponga de pie entre la máquina de rayos X y la película (que no se necesita en el caso de las radiografías digitales, pues las imágenes se capturan electrónicamente). Le pedirán que se quede quieto y contenga la respiración mientras se capturan las imágenes. Es probable que le pidan que cambie de posición, de manera que puedan tomarse imágenes del frente y los costados del pecho.
¿Qué debo esperar después de la radiografía?
En general, las radiografías son indoloras y no suelen producir efectos secundarios. El radiólogo revisará las imágenes para asegurarse de que sean nítidas antes de pedirle que se vista y regrese a su rutina.
¿Qué riesgos hay?
La cantidad de radiación a la que se expone durante una radiografía es tan baja que el riesgo de daño a los órganos es sumamente bajo. No obstante, si está embarazada, debe informarle su estado al médico o al radiólogo antes de la radiografía. Aunque el riesgo para el feto es bajo, su médico puede decidir esperar o utilizar otro examen de imagenología.